En Irún, se encuentra la escuela AÑJALI YOGA, desde donde la profesora Mariluz Mateo, enseña que es tan importante “la actualidad” del Yoga como “sus orígenes”.Yoga es una práctica basada en una tradición que ha sabido acomodarse a cada época. Hoy no podríamos practicar el mismo yoga de principios del siglo XX cuando en la India más tradicional el maestro Sri Krishnamacharya lo impartía al rajá de Mysore. Pero podemos afirmar que ahora nuestro yoga está bebiendo de esta fuente inagotable de conocimiento y tradición que es el yoga del maestro TKV Desikachar, su hijo. Llegando fresco hasta nuestras salas de yoga, dónde enfrenta todo tipo de situaciones de nuestras cultura, sociedad y vida actuales.
Siendo esto importante, lo más importante sigue siendo lo mismo: “la práctica”. Ya fuera entonces, sobre el tapiz del maharajá de Mysore en su palacio, como lo es ahora, en nuestras colchonetas de la sala de Irún.
Leo algo de lo que dice TKV Desikachar sobre la enseñanza de su padre. Su esencia es “que las personas no necesitan acomodárse al YOGA, sino que es la práctica del yoga la que debe confeccionarse para que quede a la medida de la persona”.
Esto simplemente quiere decir que el profesor no puede estar desatento y cada día deberá saber cómo está el alumno. Porque esta práctica de yoga tiene mucho que ver con la relación profesor-alumno y viceversa: Tenemos que atender a cada uno individualmente. Siempre posible y deseable, aunque nos vemos la mayor parte del tiempo en clases de grupo, aprovechar la oportunidad de un acercamiento individual.
Pronto el Yoga entrará en las escuelas y nuestros niños conocerán mejor su cuerpo y sus emociones.
La práctica del Yoga nos pone en contacto con nuestro ser interior e individual. Introducimos el aprendizaje de la respiración consciente en cada asana. Y en cada postura buscamos atender a nuestras sensaciones. Tratamos de que la mente no se distraiga. Si la encontramos vagando la devolvemos viva y fresca a nuestra práctica. Al terminar estamos satisfechos y contentos.
Yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadi, son, según los yaga-sutra de Patanjali, sabio hindú compilador de los yoga en el siglo II a.c., los ocho pasos a recorrer en la evolución del yoga. Disciplinas de vida internas y externas para la salud mental. Posturas y respiraciones para la salud física. El control de los sentidos, la atención sin distracción para obtener una visión inteligente de las situaciones de nuestra vida y el estado de calma mental y absorción meditativa, cuando la mente es transparente y natural, forman parte de un estado de paz que cada uno de nosotros poseemos. Una intimidad pura y profunda. Y nuestro trabajo de evolución es hallarlos.
El yoga ya pertenece a nuestras vidas, a nuestra sociedad. Depositamos confianza en él como apoyo a otros sistemas: psico-físico, médico-curativo, al mundo de la infacia y adultos, mayores, estudios, jóvenes, deportes, etc. Pronto el yoga entrará en la escuela y nuestros niños practicando las asanas sabrán que respiran y que se relajan, conocerán su cuerpo y emociones y el yoga de forma natural será parte de su vida.¡Todavía no estamos ahí! Pero el yoga está en silencio cerca de nosotros. Siempre atento para ayudarnos a retomar el camino correcto haciendo el esfuerzo justo, instaurando el conocimiento de nosotros mismos. Aplicando el trabajo consciente aquí y ahora y la confianza de que hay algo en nuestro interior que como una luz nos indica dónde y cómo ir. Aunque afuera todo serán dificultades y alegrías, acontecimientos imprevistos y proyectos, dudas…¡vamos, la vida misma!
Una buena formación en una escuela de yoga competente, el estudio continuado, la experiencia, dedicación y confianza, el comportamiento deontológico, el amor y el desinterés personal, son todas cualidades que han tenido mis profesores. Vosotros ¡exigid a los vuestros esto como mínimo!
Mariluz Mateo practica yoga desde 1979, lo enseña desde 1993. Se ha formado con los profesores Yannick Mecié, Claude Marechar, Montserrat Serra, todos discípulos directos de TKV Desikachcar. Es profesora titulada por la ETY, y la AEPY, asociaciones de yoga reconocidas a nivel europeo.
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