Las semillas de sésamo o ajonjolí son apreciadas en muchos países por su sabor, su aporte de nutrientes como calcio y hierro y sus amplias propiedades.
El sésamo es originario de la India y de África, desde donde llegó a América transportada por los esclavos, quienes utilizaban sus semillas para espesar y dar sabor a gran variedad de platos. Las mujeres de la antigua Babilonia comían “halva” la mezcla de miel y semillas de sésamo y así prolongar juventud y belleza y los soldados de Roma hacían lo mismo para tener fortaleza y energía. Las semillas de sésamo poseen también buenas cantidades de fibra, por lo que su consumo resulta beneficioso para la regulación de la función intestinal.
Las semillas de sésamo poseen una cantidad elevada de proteínas, además de ser ricas en metionina, un aminoácido esencial. Las grasas que contiene son insaturadas, es decir “grasas buenas” lo que, junto a su contenido en lecitina, las convierte en un alimento que contribuye a reducir los niveles de colesterol sanguíneo. Igualmente son destacables sus muy altos niveles de calcio lo que las hace recomendables durante el embarazo y la menopausia. Tienen fósforo y vitaminas B3 y E (un antioxidante natural).
El sésamo es el mejor preventivo de la osteoporosis. Colabora a la mejoría ante la rigidez de las articulaciones. Contiene hierro, por lo que se recomienda su consumo en períodos de debilidad o anemia. Asimismo previene la infertilidad masculina por su aporte en Zinc.
En la medicina china el sésamo es utilizado para lubricar el corazón, el hígado, los riñones, el páncreas y los pulmones. Para absorber los nutrientes de las semillas de sésamo es imprescindible tostarlas y triturarlas (con molinillo de café, por ejemplo), pero sin llegar a molerlo por completo ya que el puré de sésamo no tiene tantas propiedades y es indigesto. De lo contrario, se expulsan del organismo sin digerir. Una vez molidas se deben consumir en el día o a lo sumo en dos o tres días, dado que son de fácil oxidación.
Por todos los nutrientes que contiene se convierte en un energizante, defatigante y preventivo en casos de agotamiento mental y nervioso. El sésamo favorece la mejor oxigenación cerebral y al fluidificar la sangre se convierte en preventivo de la arterioesclerosis.
Es aconsejable consumir el sésamo integral por su contenido en fibra. La cantidad aconsejada es de 2 cucharadas soperas diarias de semillas integrales molidas. Se pueden espolvorear tanto sobre las frutas (excepto cítricos) o bien sobre las ensaladas o pastas integrales en reemplazo del queso de rallar.
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